En la dualidad hay dos principios que se enfrentan. En la visión NO dualista hay unidad. Darse cuenta de cómo influyen esos dos polos en la vida de uno es una tarea de autoconocimiento.
La dualidad
La dualidad tiene dos principios que se enfrentan. Hay división: bueno o malo, oscuridad o luz, orden o desorden, tonto o listo, etc. En la dualidad un polo se rechaza y otro se acepta, una parte se considera positiva y otra negativa. La visión no dualista es una visión de unidad.
Cuando vivo en una polaridad excluyo al otro polo y esto nos lleva al conflicto. No encuentro puntos en común y nos lleva a la lucha. Excluir a la otra polaridad crea un conflicto y nos volvemos intolerantes y dogmáticos.
¿Cómo integro las polaridades?
Me tengo que dar cuenta de ellas y de sus raíces. Por ejemplo, puedo identificarme más con el orden y con la serenidad que con con lo impulsivo y el romper las reglas. Estas dos polaridades tienen su enseñanza. El orden tiene su enseñanza y el romper con lo establecido y buscar una liberación también tiene su enseñanza. Los dos polos tienen su utilidad. Integro las polaridades si salgo del juicio de polo bueno o polo malo y fusiono las enseñanzas de los dos polos.
Integrar es salir del juicio de bueno o malo que excluye al otro y niega toda enseñanza del otro polo. Integrar es vivir sin dejarse atrapar por el ensueño de una polaridad. El desasosiego, la contradicción... vienen por esa lucha de negar la otra parte y querer que mi forma triunfe porque es la buena y la otra es la mala.
Integro porque acepto mis dos partes, si niego una parte no integro y me someto a ello. Si soy consciente me libero, si soy consciente comprendo, si soy consciente voy la raíz del conflicto y podré resolver.

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