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Atención simple

Atención simple

 

En nuestro día a día nos vemos absorbidos por numerosos estímulos: un ruido que suena, un recuerdo que surca nuestra mente, el frenazo de un coche, la llamada del teléfono, la imagen de lo que voy a hacer el fin de semana... Y vamos, normalmente, de un estímulo a otro de una manera distraída: con una atención muy mecánica. Nos pasa a todos y más de lo que creemos. Ahora bien, que sea lo más común no quiere decir que sea lo mejor para nuestro desarrollo consciente.


Al intentar llevar una actitud atenta podemos observar lo rápido que nos distraemos y cómo nuestra atención se dispersa. Cualquier práctica sencilla intentando atender nos lleva a la experiencia de perder la atención con rapidez. La atención cambia involuntariamente a otro lugar o estímulo. Hay un dejar de atender en algo en lo que estoy aplicado en este momento.


Llegados a este punto, puedo preguntarme: ¿quiero fortalecer mi atención y ser más consciente durante períodos más amplios? El mayor conocimiento de uno mismo pasa por ir pasando, día a día, de una atención simple a una atención dirigida. Empecemos por definir lo que es la atención simple.


La atención simple es un tipo de atención muy cotidiana y mecánica. La atención se pone en el objeto y uno mismo como observador está ausente. Al perder la atención en ese objeto, se dirige mecánicamente a otro objeto; ahora bien, no existe atención sobre uno mismo. La atención se dispersa en pensamientos que nada tienen que ver con lo que estoy haciendo. Con la atención ordinaria divago sin cesar, mi atención se dispersa sin tener dirección.


La atención simple es esa capacidad que tenemos para ver lo que ocurre a nuestro alrededor o en nuestro interior de una manera mecánica. Es un tipo de atención donde no hay voluntariedad; lo que provoca que la atención esté en un objeto y rápidamente se disperse a otro objeto sin ser dirigida intencionalmente. Al perder la atención en un objeto se dirige mecánicamente a otro, puede ser un objeto tangible, un recuerdo o imaginación de algo.


La atención simple es una forma de atención diferente a la atención dividida y a la atención dirigida o plena. Muy resumidamente: la atención dividida consiste en aplicar la atención a dos estímulos diferentes y con la atención dirigida se focaliza la atención y se pone en lo que a uno está haciendo sin el olvido de sí mismo.


Características de la atención simple

La atención simple también es conocida como atención ordinaria, dispersa o mecánica. Son distintas formas de nombrar y reconocer a este manera de atender, pero la esencia es la misma.


En numerosas ocasiones hemos dejado objetos en un lugar y luego no lo recordamos, voy andando y me he ido con un pensamiento a otro lugar y así una larga lista de ejemplos. Todas estas acciones tienen en común que son ejecutadas de una manera automática.


La atención simple se caracteriza por:

- Ser mecánica. La focalización está ausente.

- Ser muy común. De hecho, es la más habitual.

- Divagar continuamente de un objeto a otro nuevo.

- Olvidarse de uno mismo como observador.

- Acciones reactivas.

- La dispersión de la atención en pensamientos que nada tienen que ver con lo que estoy haciendo.

- Transitar por el pasado y por el futuro sin coherencia, en continuas divagaciones.

- La pérdida de potencia en el observar y la disminución de la capacidad de autocrítica consciente.


En definitiva, con la atención simple soy absorbido por los estímulos, ya sea un pájaro que se pasea por el cielo o un pensamiento que se pasea por mi cabeza. Todo es muy mecánico: no llevo las riendas y me muevo más por una reacción autómata que por una acción consciente, es decir, me convierto en muy reactivo.


Funcionamiento de la atención simple

La atención simple funciona de un modo automático. Si no dirijo mi atención se pone en funcionamiento automáticamente, es decir, o tomo el mando conscientemente o toma el mando la atención simple. Si enfoco la atención el automatismo de la atención simple desaparece.


Veamos dos aspectos sobre el funcionamientos de la atención simple:

1.- Por una parte son mis intereses los que guían a este tipo de atención. Ahora bien, son intereses, valoraciones, creencias, modas… que, posiblemente y, en su mayoría, no he elegido o revisado con consciencia.


2.- Por otra parte, esa atención simple viaja a voluntad de los acontecimientos y estímulos con los que me voy encontrando. Suena un ruido y la atención va en esa dirección, se enciende un rótulo luminoso publicitario y la atención va hacia allí, etc.  Por tanto, la atención simple nos puede llevar en direcciones no elegidas.


El funcionamiento de la atención simple nos conduce al olvido de la observación de uno mismo y de lo que nos rodea. Prevalece la distracción y no llevamos, por tanto, las riendas de nuestro comportamiento y nos impide un desarrollo en consciencia.



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