Ir al contenido principal

Desmontando al personaje

El personaje

 

¿Quién NO soy?


¿Qué es el personaje?

Es el conjunto de características que pongo a la vista, lo que muestro a los demás en mis acciones cotidianas. También puedo decir que son las diversas máscaras que enseño a los otros. El personaje es ese estilo propio que voy interpretando en la vida sin darme mucha cuenta, donde su funcionamiento se caracteriza por escapar de algo y dirigirse hacia otro algo.


La creación del personaje

El personaje se va creando influenciado por la familia, los amigos, la cultura… Esta influencia genera un modo de dar respuestas en el mundo y vivo la vida en función de este personaje no elegido conscientemente y de una manera compulsiva.


El personaje que creo ser

Como un actor voy interpretando ese personaje. Ahora bien, el grado de identificación con ese personaje es tan grande que creo ser ese personaje y la vida la vivo desde ese personaje y no la vivo tal como es.


El personaje que quiero ser

Vivo la vida identificado con el personaje que creo ser y proyecto a futuro el personaje que quiero ser. Lo que vaya a favor del personaje que quiero ser lo experimentaré como positivo y lo que vaya en contra lo experimentaré como negativo. Por ejemplo, si el personaje que quiero ser se apoya en la inteligencia y alguien me dice que soy torpe lo viviré de una forma negativa y si me dicen que soy listo lo viviré de una forma positiva.

Me convierto en un proyecto, me trato como un objeto. Es un proyecto que siento que me salvará si se cumple y fracasaré si no se cumple.


¿Qué hay detrás del personaje que quiero ser?

Las máscaras me impiden ser auténtico. Detrás de ese personaje anhelado hay, según mi experiencia dice, un querer ser valorado, reconocido… y una no aceptación o rechazo de uno mismo. Convierto a ese personaje deseado como un proyecto que me dará la salvación y liberación del sufrimiento o malestar que vivo.


El objetivo

El objetivo, para mí, es vivir y liberarse del personaje. Vivir, pero no en función del personaje que creo ser o que quiero ser. Vivir fuera de la alabanza o depresión si me acerco o me separo de ese personaje que quiero ser. Vivir, sin hacer de mí un proyecto. Vivir dejando que se manifiesta todo esa paz, fuerza, amor e inteligencia que tenemos dentro. No queriendo que se manifieste todo ese potencial, sino dejando que se manifieste lo que ya está. No queriendo sino dejando.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Atención dirigida

Con la atención dirigida se focaliza la atención de una manera consciente y se pone en la actividad que uno está haciendo sin el olvido de uno mismo. Considero una ingenuidad creer que ya manejamos y dirigimos la atención, pero no es así. Dirigir la atención requiere de una intención y de perseverancia. Atención dirigida o focalizada La atención dirigida también recibe el nombre de atención plena o atención focalizada. Consiste en aplicar la atención de una manera consciente en lo que estoy haciendo, sin olvidarme de mí mismo. Aquí la atención se concentra en este preciso instante.  Algunos registros o experiencias con la atención dirigida: - Mayor fuerza. - Claridad mental. - Mayor consciencia. - Mira más suave, clara y crítica. Dicho lo anterior, la atención dirigida es un tipo de atención que nos ofrece mayor amplitud. Ahora bien, enfocar o dirigir la atención requiere estar dispuesto a ello. Para fortalecer la atención dirigida tengo que estar dispuesto a ello, es decir, querer...

Práctica de focalizar la atención

Práctica o meditación donde se dirige la atención, dentro de uno mismo, para conectar y sentir la fuerza de la vida, vivir la felicidad y la luz de la comprensión. Ejercicio / Meditación de focalizar la atención Busco un momento y un lugar adecuados para hacer este ejercicio. Cierro los ojos para obtener un aislamiento mejor de estímulos externos. Relajo mi cuerpo. Aflojo los músculos que siento tensos. Calmo mi cuerpo. (Breve pausa) Respiro profundamente varias veces. Inhalo y exhalo lentamente. Atiendo a la inspiración y a la espiración. Permanezco presente al respirar, atiendo a la inspiración y a la expiración. (Breve pausa) Ahora dejo que la respiración siga su ritmo libremente. Solo atiendo a ese ritmo placentero. (Breve pausa) Llevo la atención al interior del cuerpo y siento una fuerza o empuje vital. Es una fuerza natural. Presto atención a esa sensación de vida que anima el cuerpo y que funciona sola. Siento su vitalidad, esa energía vital del cuerpo. Siento la fuerza de la v...

Atención simple

  En nuestro día a día nos vemos absorbidos por numerosos estímulos: un ruido que suena, un recuerdo que surca nuestra mente, el frenazo de un coche, la llamada del teléfono, la imagen de lo que voy a hacer el fin de semana... Y vamos, normalmente, de un estímulo a otro de una manera distraída: con una atención muy mecánica. Nos pasa a todos y más de lo que creemos. Ahora bien, que sea lo más común no quiere decir que sea lo mejor para nuestro desarrollo consciente. Al intentar llevar una actitud atenta podemos observar lo rápido que nos distraemos y cómo nuestra atención se dispersa. Cualquier práctica sencilla intentando atender nos lleva a la experiencia de perder la atención con rapidez. La atención cambia involuntariamente a otro lugar o estímulo. Hay un dejar de atender en algo en lo que estoy aplicado en este momento. Llegados a este punto, puedo preguntarme: ¿quiero fortalecer mi atención y ser más consciente durante períodos más amplios? El mayor conocimiento de uno mismo ...